A través del RAP yo me desahogo y soy capaz de sobrevivir en este encierro

“A través del RAP yo me desahogo y soy capaz de sobrevivir en este encierro”

A contar del mes de noviembre 2018 los jueves no son iguales para un grupo de jóvenes residentes del centro de reclusión cerrado del Sename. A eso de las 10 de la mañana comienza el taller denominado “Mi Rap, Mi Música…Nuestra Historia” iniciativa que busca conducir las emociones y expresiones artísticas de los jóvenes a través de la música creando un estudio de grabación donde dos monitores musicales y un sicólogo les enseñan y acompañan en proceso de componer, tocar y grabar sus temas.

“Ha sido un proceso hermoso, en que los chiquillos se han descubierto desde sus talentos y potencialidades. Han encontrado en la composición de letras una forma de expresión que les ayuda a canalizar sus emociones y se han sentido reconocidos y virtuosos. Eso es lo importante de este proyecto. Dejar las capacidades musicales y técnicas instaladas para que ellos sigan esta veta musical y logren nuevos propósitos en su vida”, señaló Felipe Moya, director del proyecto.

“La música está en mí, la música en mí, puedo sentir… ”
Así parte un tema de Ignacio, uno de los jóvenes que participa de esta iniciativa. Lleva algo más de seis meses en el centro de reclusión de graneros, y sin duda, la música le ha ayudado a soportar el encierro y lidiar con la soledad. Según él mismo cuenta, se acaba de comprar sus propios equipos, gracias a un proyecto de Fosis, porque dentro de sus sueños, está trabajar en eventos y seguir componiendo RAP y editando sus temas. ”Acá adentro (centro de reclusión de menores) la soledad y el ocio son pesados. A través del RAP yo me desahogo y soy capaz de sobrevivir a este encierro”, nos cuenta Ignacio.

Gracias a la iniciativa de la Defensoría Penal Pública y al aporte de más de 4 millones de pesos por parte de los fondos del 2% destinado a Cultura, Deportes y Seguridad Pública del Gobierno Regional, estos jóvenes tendrán las clases y la implementación necesaria para desarrollar un trabajo que sin duda, hace que sus días sean mejores y sus posibilidades de reinserción social se incrementen.