Domingo Soto Fuentes

Domingo Soto Fuentes

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¿Quién es Domingo Soto?
Soy un rancagüino de O’Higgins y profesor de enseñanza media. Fui director del colegio Manuel de Salas durante 20 años y hoy me encuentro ya en la etapa de descanso un poco. No soy un jubilado, soy pensionado, aún no jubilo. Hoy día estoy en otra, estoy en un sueño, el de escribir.

¿Cuándo se inició como escritor?
Hace unos 5 años atrás siempre tuve la intención de rendir un pequeño homenaje a una persona que es un rancagüino de estos antiguos, que me enseñó a leer; no es que me enseñara a leer sino que ha disfrutar de la lectura, que fue don Hernán Valenzuela Jorquera un empresario rancagüino que tuvo un famoso emporio en la calle Carrera Pinto. Este señor me enseñó cuando yo trabaja con él, a los 15 años, trabajaba par time, era un reponedor y estudiaba. Él me veía que leía y me dijo: “usted lee cualquier tontera, yo le voy a pasar algo para que aprenda a leer” y me pasó un “ladrillo” que fue “Crimen y Castigo” de Fiodor Dostoyevski. “Si no lee y me comenta el libro lo voy a echar”. Yo quería trabajar ahí por lo tanto empecé a leer y lo disfruté mucho y hoy la literatura es una de las cosas más lindas que tengo como recuerdo. Además poseo una tremenda biblioteca que es mi pasión.

¿Cuáles son las obras que ha editado?
He editado solamente dos libros, los demás están en espera. Edité el 2015 ”El vuelo del peuco”, una novela costumbrista que relata un poco la vida de un matrimonio que es muy cercana a la biografía de mis viejos y este año 2016 “El Coronel y la nieta never was”. Lo que sí tengo es una cantidad de cuentos que pienso editarlos pronto. Los tengo de varios años atrás y son cuentos regionales que cuentan de la historia de Coletones donde me tocó trabajar y también de Pichilemu como la novela de Esteban Valenzuela Van Treek “Pichilemu Blues”. Nosotros con mi familia viajamos en camión por un camino infernal, de tierra. Recuerdos de ese Pichilemu antiguo, donde en Infiernillo no habían casas y cuando uno iba a la playa sacaba cientos de jaibas, que fue el Pichilemu de los años ’60 y además tengo dos o tres cuentos más que son también regionales más del área costumbrista que es la que me gusta.

¿Cuál es su referente en la literatura y qué escritor admira?
Soy muy lector de esos escritores latinoamericanos; por ejemplo “El realismo mágico” de García Márquez, donde se mete la magia en un contexto real. También admiro a Mario Vargas Llosa. Admiro a ambos porque son escritores que a uno lo llevan de tal manera a la realidad de la situación que uno se imagina que realmente existen los lugares. El caso de Gabriel García Márquez, muchas personas viajan de Europa a Macondo y creen que Macondo realmente existe, pero jamás  existió. Por otra parte si uno lee la literatura de Mario Vargas Llosa también él describe los lugares exactamente como son. Cuando viajé a Perú y recorrí varios lugares en Lima, que ya no son los mismos obviamente pero que son exactos o sea son muy realistas. Él describe muy bien los lugares y las situaciones. A nivel nacional Roberto Ampuero. Hoy es uno de los buenos escritores chilenos de los nuevos; dejando los monstruos atrás Manuel Rojas y Francisco Coloane entre otros.

¿Cuál es su próxima obra?
Ya en la puerta del horno se encuentra en la historia de Antonio Ramón Ramón. No tengo todavía el título definido.

¿Dónde  se pueden adquirir  sus obras?
La verdad es que la editora realizaría una distribución. Ya está en varias librerías de Rancagua, en la librería Cervantes y a contar de la próxima semana en librería de la calle Mujica en el evento del Libro sin IVA.

¿Cuál es su mensaje a los aficionados a escribir?
Yo estoy en la tercera edad y llamo a mis colegas de la tercera edad, ya que la gente adulta tiene una cantidad de información que está ahí que falta gatillar, que tienen que atreverse a sacar y contar esas vivencias que tienen; eso deja una enseñanza. Como dicen, los pueblos tienen que tener memoria para generar futuro.

Rancagua es una ciudad muy rica en historia y acontecimientos sociales no hay que olvidar que Rancagua es una ciudad minera y los mineros tienen una cultura muy especial cuando llegaban los trenes al sector estación donde había todo un barrio enorme de casas de diversión, cuadras y cuadras. Estamos hablando de 6 u 8 por lo menos dedicadas exclusivamente a las casas de diversión donde las luces y letreros atraían a estos trabajadores donde se generaba muchas historias. Aventuras y dramas de los trabajadores que se enamoraban de las prostitutas y estas le sacaban toda la plata. Rancagua es una mina de historias.