El padre Pepe es una persona muy cercana, con gran formación en lo valórico y muy sencillo en el trato

“El padre Pepe es una persona muy cercana, con gran formación en lo valórico y muy sencillo en el trato”

“En la región de O’Higgins 49.049 compatriotas viven por debajo de la línea de la pobreza, tanto monetaria como multidimensional. Esto significa carencias en variadas áreas: educación, salud, vivienda, empleo, empoderamiento, discriminación, seguridad personal y muchas otras, que afectan con distinta intensidad a las personas y a sus familias, dependiendo de su género, etnia, edad, procedencia y de un sinnúmero de otros factores”, comenta Daniela Sánchez, Directora Ejecutiva del Hogar de Cristo en la región, en el contexto de la visita de ambos capellanes, el que se va, Pablo Walker y el que llega, José Yuraszeck.

Según la matriz de inclusión social presentada junto con la Campaña de Socios de la institución a mediados de abril, en la región existen 412 personas en situación de calle, de las cuales sólo 72 reciben atención por parte del Hogar de Cristo; de los 6.757 lactantes y niños de entre 0 y 4 años en pobreza multidimensional que deberían asistir a salas cuna y jardines infantiles, apenas 2.439 lo hacen, quedando fuera der toda cobertura casi 2.500 de ellos.

Estas brechas evidentes, que suenan frías expresadas en cifras, son una piedra caliente en las manos de los dos jesuitas que visitaron distintos programas del Hogar de Cristo en Rancagua. Ambos, guiados por la sensibilidad social del padre Hurtado, hacen carne la frase –fuerza de la Campaña de Socios 2018 del Hogar de Cristo: “Que terminar con la pobreza, te mueva tanto… como tu pasión más entrañable”. “Y en esta región la pobreza es un tema apremiante que no se reduce sólo a una cuestión de ingresos”, hace notar Daniela Sánchez.

La profesional destaca que en la región es imperativo beneficiar a la población con programas focalizados, tarea para la cual es clave la matriz de inclusión social, herramienta del Hogar de Cristo que permite ver claramente las brechas en materia de pobreza. Y hace notar que uno de los principales objetivos de la causa por estos días es “visibilizar la vulnerabilidad de los adultos mayores que viven la pobreza en la calle. Muchas veces abandonados sin ningún vínculo familiar”.

Actualmente, el Hogar de Cristo desarrolla 14 programas sociales con una atención diaria de 2.350 personas, entre adultos mayores, niños en su etapa de educación inicial, infanto adolescente personas en situación de calle. De todo esto, conoce el jesuita Pablo Walker, que llegó a la capellanía de la institución en 2010 y ahora se vino a despedir de los acogidos, trabajadores y la comunidad regional.

¿Qué esperas de su labor como Capellán del Hogar de Cristo?
Sin caer en comparaciones, esperaría que siga en la línea de instalar temas en la sociedad como hizo Pablo Walker. Que salga diciendo frontalmente las cosas que nos duelen, aquellas que a veces no estamos haciendo bien como sociedad. Esa transparencia es muy valiosa en una obra como la nuestra. Y por lo que vimos y oímos durante su visita, por su conocimiento y preparación, incluso internacional, en temas sociales, el padre Pepe, sin duda, se irá ganando un espacio en las conversaciones duras de cara a la sociedad, esas que nos fortalecen y nos hacen mejores en nuestra tarea de combatir la pobreza donde se vive más crudamente, con los pies en el barro, como nos enseñó a hacerlo el padre Hurtado.