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Diálogo de necesitados

Más allá de las sonrisas de cortesía y la foto de rigor, la rueda de conversaciones entre el presidente de la República y los líderes de los partidos políticos representados en el Parlamento constituye una maniobra de salvataje en términos de comunicación política. Y ello vale para ambas partes.

El gobierno alcanzó, al cabo de un año, su nivel máximo de rechazo en las encuestas, con un 50 por ciento. Su aprobación, de 37 puntos, no es en todo caso despreciable. Ello le permite un margen de acción para intentar revertir la tendencia a la baja.

Y este es el momento. Si en el presente año no se logran avances sustantivos y perceptibles ante la ciudadanía en materia de reformas que la beneficien, será probablemente muy tarde para su intento de mantener la coalición gobernante en el poder. El 2020 y 2021 son años electorales y de cierre de ciclo.

La oposición, por su parte, cuenta con mayoría numérica en el Congreso, pero durante un año no ha logrado concertar un frente común, se ha enfrascado en numerosas riñas estériles y sus respectivos bloques políticos carecen de solidez. Tiene que superar la imagen ampliamente extendida de que el gobierno ha corrido solo y que sus errores son productos de autogoles.

Por lo pronto, la foto cumplió su objetivo. Pero está por verse si la iniciativa presidencial rinde frutos. A ambos extremos del espectro político están quienes se restaron al diálogo y solo esperan que este fracase y así poder justificar su intransigencia.

Jorge Gillies
Académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de Comunicación Social, UTEM