Pido permiso para hablar de política

Columna-de-Opinion


Fernando Verdugo presidente CORE OHiggins“Uno nunca aspiraría a representar todo el espectro político, ni menos a todos los intereses que pugnan en una sociedad, pero sí aspiramos a que cada quien diga honestamente y de frente qué intereses desea representar.”

Como siempre suelo decir cuando hablo de “política”: soy profesor, hijo de obreros campesinos, marido, padre, vecino… y también político, esa categoría tan a mal traer por culpa de algunos de nosotros que, luego, solo lloramos sobre la leche derramada.

Olvidamos que la política es la actividad de la gestión de la presión (esa que ejercen los grupos organizados de la sociedad), que se orienta para llevar la actividad pública a la defensa de intereses, que según la vereda en que se esté, responderá a mayorías o a minorías. Como Radical yo me inscribo en esta definición, agregando que tenemos compromiso de respetar siempre a quienes, por lógica consecuencia, no representemos.

Nos motiva la lucha diaria para avanzar hacia la solución de los problemas de la gente de esfuerzo y trabajo que mueve una sociedad, sus familias, sus ideales, con sus sueños y males, sin hacerles creer que, en la medida que mejoran las condiciones de unos poquitos, chorreará para todos. Ahí está el motor de la acción que promovemos los Radicales, ahí el motor de la lucha por el Poder que resume todos los esfuerzos que se hacen en la esfera política.

Motivado por las acciones en la esfera política el Pueblo es capaz de reconocer un liderazgo que le responda, que sea capaz de renunciar a sus propias y privadas labores y dedicar tiempo y esfuerzo a representar sus intereses. Eso es lo que hoy va pasando con Alejandro Guillier, la gente común y corriente lo identifica y honra con su confianza, la gente a la que aspiramos representar quiere que asuma un liderazgo y el gesto político nuestro, ante esa evidencia, es ayudar a consolidar el liderazgo que una parte de Chile demanda.

Pero con pasmosa evidencia, vemos que ese “mundo político” con quienes compartimos líneas gruesas de nuestros ideales, se empeña en descalificar a la gente, señalándole que quién pueda cumplir su expectativa es populista, y no contento con aquello, ningunea esa opción e intenta dinamitar su fortaleza, en un juego de suma cero.

Uno nunca aspiraría a representar todo el espectro político, ni menos a todos los intereses que pugnan en una sociedad, pero sí aspiramos a que cada quien diga honestamente y de frente qué intereses desea representar, y que cuando el Pueblo reconoce un liderazgo que lo represente, cuando lo distingue, como ocurre hoy con Alejandro Guillier, lo mínimo es forjar junto a la gente una alternativa y es a eso a lo que invitamos a nuestros asociados en la Nueva Mayoría, a ser capaces desde las regiones de dar una señal de responsabilidad y aprecio por el sentir ciudadano, no seguir negándolo como una anomalía, a tener respeto por lo que el Pueblo demanda de nosotros: responsabilidad política y menos egoísmo. Porque estamos a tiempo para que no nos pase como cuando comenzamos a perder la confianza de la gente, a punta de descalificaciones y garabatos en el Ansco de Rancagua, porque hay que tener presente que después no sirve llorar sobre la leche derramada.