El silencio emocional de las enfermedades sicosomáticas

El silencio emocional de las enfermedades sicosomáticas

Existen personas que se sienten enfermas y que presentan uno o más síntomas físicos que no pueden ser explicados por una enfermedad médica. Ellos sufren enfermedades sicosomáticas, y por la importancia de este tema, en distintos establecimientos asistenciales dependientes del Servicio de Salud O’Higgins se están abordando, y fue parte de la V Jornada de Salud Mental del Hospital de Marchigüe.

El silencio emocional de las enfermedades sicosomáticasEn la ocasión, la psicoanalista Daniela Carrasco Dell´Aquila, expuso sobre el particular y abordó esta patología, que cada vez se hace más recurrente en los centros de salud públicos del país.

¿Qué le pareció recibir la invitación para participar en la V Jornada de salud mental, sobre psicosomática en el Hospital de Marchigüe?
Lo primero una enorme sorpresa que desde el sector público se interesaran por compartir una mirada de la clínica psicoanalítica aplicada a un tema específico y actual. Lo segundo el interés y el grado de participación que tuvieron los asistentes que al pertenecer a diferentes especialidades en salud permitieron compartir experiencias transdisciplinarias tan necesarias para entender a los pacientes. Jornadas como estas, tanto por ser en espacios públicos como por ser abiertas a diferentes profesiones, es lo que se necesita para avanzar en la prevención y tratamiento de los problemas de salud mental de nuestro país. Como bien dice el slogan de las camisetas que ustedes crearon “No hay Salud sin Salud Mental”

¿Cómo puede aportar a la salud publica el abordaje psicológico de las enfermedades psicosomáticas?
Pueden aportar y mucho, el paciente psicosomático no consulta a psicólogo por iniciativa propia y sólo la mirada preparada de otros profesionales a los cuales si consultan, podrá detectar la necesidad de un trabajo en conjunto donde ya sea el dermatólogo, el kinesiólogo o el odontólogo detecte que se requiere de una psicoterapia para dar cuenta de lo que le pasa al paciente en su cuerpo más allá de los tratamientos específicos que dichos profesionales deban seguir haciendo.

¿Qué recomendaciones podría hacer usted a la comunidad a fin de prevenir las enfermedades psicosomáticas y las autoinmunes?
Si pensamos que somos una unidad psiquesoma, entenderemos que toda campaña de prevención debe fundamentarse en esto, no podemos como profesionales seguir disociando a los pacientes y confirmarles que lo que les pasa no tiene relación con lo que sienten o para ser más precisa con lo que no han podido llegar a sentir.

El cuerpo grita lo que la psique no escucha, el cuerpo de alguna manera se psicotiza y se enferma de tanto disociar y desconocer lo que se siente y al no reconocer las huellas que nuestra historia va dejando en nuestras mentes y en nuestros cuerpos.

¿Cómo definiría usted las enfermedades psicosomáticas?
Somos seres históricos, somos seres hablados por otros, existimos en la medida que existo para otro, que ese otro me vea y me escuche. Es a través de la mirada de quien ejerce la función materna que lograré integrarme y poseer no sólo un cuerpo carne sino también podré habitar un cuerpo erógeno tatuado simbólicamente por los discursos de mis padres, por sus contactos, sus caricias y sus miradas. La enfermedad psicosomática es como dice D. Winnicott: la escisión que se produce en esta integración, la cual impide que me nutra tanto de mis emociones como de mis pensamiento, adueñarme de un cuerpo erógeno me permitirá integrarme y además diferenciarme dos funciones básicas para lograr caminar hacia una mejor calidad de vida y una mejor salud mental.

¿Qué diría después de esta experiencia?
Dar las gracias y aplaudir todo lo realizado por este equipo de profesionales, en particular al psicólogo Luilly Gómez, que están permitiendo abrirse a conocer un psicoanálisis aplicado, actual y vivo que tiene mucho todavía por investigar y aportar a la sociedad toda.