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Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la infancia y adolescencia advierte sobre urgencia de contar con un plan de salud mental para niños, niñas y jóvenes

“Efectos emocionales y conductuales de la pandemia por COVID-19 en los niños y niñas en la Región Metropolitana” (pre-kínder a 4° básico) es un estudio que buscó describir el impacto de la pandemia por COVID-19 en la salud mental de una muestra de estudiantes pertenecientes a la Región Metropolitana y que reafirma una vez más el fuerte impacto que ha tenido la pandemia en la salud mental de las personas.

Este artículo fue publicado en marzo por la Revista Chilena de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia y fue dirigido por la doctora Marcela Larraguibel, past presidente de Sopnia. En el estudio participaron apoderados de 4.772 estudiantes de prekínder hasta cuarto básico, de 46 establecimientos de educación pública, pertenecientes a 3 comunas vulnerables de la Región Metropolitana, y estableció que la pandemia aumentó significativamente todos los síntomas evaluados y que el 20,6% de los estudiantes evolucionaron de no presentar síntomas a tener al menos uno.

Según el estudio los síntomas que más aumentaron fueron “estar triste” (24,6%), “falta de ganas incluso para hacer actividades que le gustan” (29,5%), “cambios en el apetito (comer más o tener menos hambre)” (26,4%) y problemas para dormir (26,4%). Mientras que los síntomas más frecuentes fueron: “Irritabilidad, mal genio” (71,9%); “No obedecer” (70,7%); “Cambios en el apetito” (72,8%), en este último caso, la línea de base antes de la pandemia ya era alta.

Para la presidenta de la Sociedad de psiquiatría y neurología de la infancia y adolescencia (Sopnia), Adriana Gutiérrez, este estudio confirma que los síntomas que más se han incrementado con la pandemia han sido la tristeza, los problemas para dormir y la falta de ganas en general y que el sentimiento que más reconocen los padres es que sus hijos están tristes (50%).

“Estos síntomas han sido transversales, pero debemos comprender que la estructura de origen social de estos niños y niñas hace que los mismos síntomas tengan distintas escalas de gravedad. Los estudiantes más vulnerables necesitan ser priorizados, tal como los adultos mayores lo fueron en la vacuna, la gravedad y la urgencia de un plan de salud mental debe considerar los contextos más complejos”, indica la presidenta de Sopnia.

Urge un plan integral

Adriana Gutiérrez agrega que “el estado de estrés permanente no es saludable para nadie”. En este sentido indica que el otro estudio de salud mental escolar realizado por la fundación Allegro a más de mil estudiantes entre 6 y 4° medio, muestra que la desmotivación (82%), el miedo de contagiar a un ser querido (82%) o amigos (62%) y la sensación de estrés por las exigencias escolares (67%) dominan el estado de ánimo de la mayoría de los estudiantes.
“Esos síntomas deben evaluarse desde el contexto donde están estos niños, niñas y adolescentes, pero de plano, es muy complejo y las derivaciones pueden ser múltiples. Lo importante en este minuto es tener un plan integral para afrontar esto que no sucederá de manera aislada o en una región, está sucediendo en todo el país y al mismo tiempo. En ese sentido, un delegado presidencial, un ministro o un plan dentro de la institución actual es lo realmente urgente, el mecanismo es secundario”, indica la presidenta de Sopnia.

La especialista advierte que para enfrentar las consecuencias en salud mental de la pandemia es fundamental subir el presupuesto que actualmente tiene el ministerio, pues está por debajo de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Además, indica, es necesario “presentar un plan de salud mental con acciones concretas y con un sentido de urgencia sanitario. Debemos facilitar el acceso a tratamiento, proporcionar condiciones para que profesionales de la salud puedan atender a millones de personas que requieren apoyo, poner un foco de urgencia en los sectores más vulnerables y construir una red de colaboración entre el Estado, universidades y organizaciones para monitorear el avance efectivo de un plan que Chile necesita”.