Hospital de Marchigüe llama a la población joven a vacunarse contra el Covid-19

Vacunados contra el COVID-19 deben seguir cuidándose para prevenir peligrosa ola de contagios durante el invierno

Más de 6 millones de chilenos ya han sido inmunizados con las dos dosis de las vacunas de laboratorios como Pfizer o Sinovac, con lo que se avanza gradualmente en alcanzar la tan anhelada inmunidad de rebaño, lo que da para soñar con que, en un futuro no tan lejano, se logre retomar las actividades de forma similar a como era antes de la pandemia. Eso sí, esto ha traído consigo una sensación de falsa seguridad en las personas inoculadas, generando un relajo en las medidas de cuidado y poniendo en riesgo al resto de la población que aún no se vacuna.

Desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), advirtieron que este sería el peor momento para relajarse, puesto que las próximas semanas de otoño e inverno, podrían resultar en un alto riesgo de contagio, por el uso de ambientes cerrados y la alta tasa de incidencia de casos. Fenómeno que se repite en todos los países del cono sur, donde las últimas semanas, se ha visto un incipiente aumento de casos, revirtiendo una tendencia que venía a la baja.

El doctor Jesús González, profesional de Avis.Care, aplicación que monitorea a pacientes crónicos que padecen de diabetes, hipertensión y otras afecciones, comenta que “durante los primeros catorce días después de recibir la vacuna, su grado de protección no es significativo; después, aumenta gradualmente. Si bien, la vacuna contra el COVID-19 protege de enfermar gravemente, es incierto hasta qué punto evita la adquisición y transmisión del virus a otras personas. Además, cabe destacar, que quienes reciben ambas dosis de la vacuna no están exentos a sufrir de infección por COVID, lo que se garantiza es minimizar el grado de compromiso durante la enfermedad. Por lo que, aunque la persona tenga ambas dosis de la vacuna, el peligro se mantiene, solo que se minimiza considerablemente”, afirma el especialista.

Desde los inicios de la pandemia, se ha incentivado a la población mundial el uso de mascarilla, debido a que la principal manera de propagación del virus es de persona a persona, mediante gotitas respiratorias. Su uso correcto ha reducido considerablemente el contagio de otras enfermedades del tracto respiratorio.

En esa misma línea, el doctor Jesús González de Avis.Care, afirma que “existe gran variedad de microorganismos cuyo contagio se basa en contacto persona a persona por aerosoles, como son por ejemplo la tuberculosis y el virus de la influenza, cuya incidencia ha disminuido dramáticamente por el uso de los llamados Equipos de Protección Personal o EPP, elementos que evitan que una persona tenga contacto directo con agentes que pueden generar lesiones y enfermedades, además de los virus que causan el resfriado común. En definitiva, el uso de EPP si ha tenido influencia positiva al disminuir el contagio de otras enfermedades y así se debe mantener, incluso después de estar vacunados”.

Desde Avis.Care comentan que los cuidados que se deben mantener, especialmente quienes son enfermos crónicos, a pesar de estar vacunados, son los siguientes:

Mantener distancia mínima interpersonal de seguridad de al menos 1 metro.
Cubrirse con el codo al toser o estornudar.
Lavarse las manos con jabón, al menos por 30 segundos.
Usar mascarilla, especialmente, en espacios cerrados, concurridos o mal ventilados.

De acuerdo a lo expresado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que, para volver a la normalidad, es necesario vacunar cerca del 70% de la población, para así alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima, pero necesaria para frenar la enfermedad. Existen datos preliminares de diversos estudios según los cuales las vacunas podrían disminuir la carga viral, pero no está adecuadamente estudiado si además de este efecto, eviten la transmisión del virus, por lo que es necesario mantener las medidas de precaución.