Sostenibilidad: Cuestión de sobrevivencia corporativa

Columna-de-Opinion


En un mundo de recursos naturales escaseando, cambio climático en alza y consumidores más empoderados, la sostenibilidad es sinónimo de sobrevivencia corporativa. Sin embargo, este potente mensaje parece no estar llegando a todos los CEOs. De hecho, en Chile no todas las empresas, independientemente de su tamaño y sector, levantan reportes de sostenibilidad, como estrategia corporativa. Ahora bien, si lo hicieran, la historia sería muy distinta. Por ejemplo, demostrarían que valoran a todos sus stakeholders (partes interesadas), mejorando significativamente la percepción pública y respondiendo mejor a la hipertransparencia y regulaciones nacionales e internacionales.

Al respecto, es posible afirmar que las bonitas declaraciones de sostenibilidad, como principio organizacional, no son suficientes. Se necesita materializarlas en la práctica. Estas brechas entre declaraciones y acciones son agudas en el escenario chileno. En este sentido, en opinión del autor, se identifican los siguientes obstaculizadores para la habilitación de la sostenibilidad corporativa:

  • Falta de socialización del concepto de sostenibilidad corporativa, como estrategia de sobrevivencia;
  • Ausencia de talleres de sensibilización sobre el tema, que permitan construir toma de conciencia y compromiso;
  • Falta de apoyo y respeto a la protección de los derechos humanos, proclamados a nivel internacional;
  • Falta de personal dedicado a la sostenibilidad corporativa para diagnosticar brechas y proponer acciones; y
  • Falta de participación de los grupos de interés (trabajadores, clientes, consumidores, accionistas, proveedores, autoridades, líderes de opinión y comunidad en general), con foco en la construcción de confianza.

Como sabemos, la sostenibilidad marca un nuevo paradigma, en donde los resultados de las empresas se basan más en las personas y su bienestar que en las frías estadísticas, como aún suele ser la práctica en nuestro país. Desde este punto de vista, se estima que las empresas que implementan prácticas de sostenibilidad y, además, aprenden de los mejores de la industria (benchmarking), experimentan margines brutos y retornos sobre las ventas superiores, con un flujo de caja más fuerte y un creciente retorno de capital. Pero, a pesar de este panorama, la sostenibilidad supera las ganancias comerciales a corto plazo, focalizándose en los principios rectores sobre empresas responsables y derechos humanos. Esta estrategia, en su conjunto, permite a las empresas transitar hacia productos y servicios más sostenibles, desarrollando sus negocios, de manera holística, vale decir, cubriendo las dimensiones económica, social y ambiental, en base a las pautas y recomendaciones del Global Reporting Initiative (GRI), entre otros instrumentos internacionales.

En síntesis, la sostenibilidad es un concepto que se materializa en las acciones, no en las palabras. Esa es la esencia de la estrategia, cuya operativización requiere un liderazgo transformacional. Así, desde la alta dirección debe orientarse la toma de decisiones en todos los niveles, empoderando a todos sus trabajadores y colaboradores y construyendo confianza en todas las partes interesadas. Si los clientes internos no ven esa conexión y se sienten desconsiderados en la toma de decisiones, y si, además, los clientes externos no se sienten escuchados, es poco probable que se transite por el camino de este cambio paradigmático, que llamamos sostenibilidad, y que parece asegurar  indefectiblemente la sobrevivencia de las organizaciones, en un mundo cada vez más cambiante e incierto.

Dr. Fernando Vera, EdD
Consultor Educacional & Organizacional
Especializándose en Sostenibilidad Corporativa
Fernando Vera.cl