Tribunal de Tratamiento de Drogas, la justicia que sana

Tribunal de Tratamiento de Drogas, la justicia que sana

Es difícil comprender a las personas que comenten delitos hoy en día, más aún si lo hacen para consumir algún tipo de droga, pero debemos hacerlo. Son tantas las carencias o vulnerabilidades que presentan, que generalizar sería una irresponsabilidad y sólo aumentaríamos la discriminación y estigmatización.

Hoy nos enfrentamos a un dilema, sabemos que ellos causaron daños materiales o incluso dañaron a otras personas, pero el estado y la sociedad estamos al debe con ellos, no podemos abandonarlos ni colocar una piedra más en sus zapatos. Debemos darles una solución.

Por esto razón el Senda en conjunto con el Ministerio Público, Fiscalía y el Poder Judicial, asumen el compromiso con estos chilenos que buscan una oportunidad. Esta salida se llama “Tribunales de Tratamiento de Drogas”, programa de rehabilitación para infractores de ley.

Este programa, conocido como Tribunal de Tratamiento de Drogas (TTD), esta funcionado en la región desde el año 2012 y es ofrecido a las personas que delinquen por primera vez con un delito menor. Ellos son supervisados judicialmente con la herramienta legal denominada Suspensión Condicional del Procedimiento. El programa funciona como alternativa a la condena carcelaria y está inserto en los Juzgados de Garantía.

Quienes adhieren, son sometidos voluntariamente a un istrumento tipo que mide diferentes parámetros y que arroja resultados sobre su nivel de dependencia a las drogas, además de aclarar cuáles son sus redes de apoyo para lograr una recuperación efectiva.

Estos antecedentes son entregados al defensor y al fiscal en el control de detención. Una vez identificado el usuario, se cita para la evaluación diagnóstica y entrevista motivacional. En esta instancia la dupla psicosocial determina la derivación del imputado a un tratamiento ambulatorio o residencial. El tratamiento tiene una duración de un año aproximadamente.

La aplicación de este programa no es fácil, requiere del compromiso real de muchos actores y humaniza el sistema judicial, pero el resultado final permite la recuperación de una persona y una familia de nuestra región.