¿Qué hacer con los niños frente al Coronavirus?

¿Qué hacer con los niños frente al Coronavirus?

Hoy en día atravesamos un clima social alterado y preocupado por el Covid-19, virus que se ha expandido a una velocidad más rápida de lo que muchos esperaban, generándose así un ambiente de pánico colectivo que se ve reflejado en supermercados y farmacias con productos agotados; así como suspensión de clases y diversos decretos de cada alcaldía para hacerle frente, identificado por el Ministerio de Salud, Minsal, como «una cepa de la familia coronavirus que no se había identificado previamente en humanos». Así, también señala que «los coronavirus son causantes de enfermedades que van desde el resfriado común, hasta enfermedades más graves, como Insuficiencia Respiratoria Aguda Grave».

Si bien la temática surgió hace unos meses atrás, las medidas se han intensificado en el mes de marzo dada su rápida propagación; llegando hoy a unos 220.000 casos a nivel mundial; mientras que a nivel nacional alcanzan más de 250 confirmados, concentrándose la mayoría en la región Metropolitana.

Es por todo lo anterior, que los diversos medios de comunicación están llenos de información que muchas veces es confusa y hasta contradictoria, lo que genera gran angustia en la población, llevando en ocasiones a tomar medidas incorrectas por esta misma circunstancia.

En este mismo contexto, hay una gran parte de la población que son niños, lo que genera que sean altamente susceptibles al contenido mostrado en los medios; ya sean redes sociales, televisión abierta o emisoras radiales; ya que no saben discernir entre lo real y los mitos, dejándose así llevar por lo que ven, escuchan o le transmiten sus cercanos.

Es por ello que tres profesionales de la salud entregan una mirada interdisciplinaria para orientar a los adultos a tratar de la mejor forma posible la coyuntura nacional.

A nivel psicológico, la psicóloga infantojuvenil y Magister en Psicología Educacional, María de los Ángeles Bonilla, perteneciente al Centro Médico Los Olivos en la ciudad de Coquimbo, manifiesta que «los niños son altamente sensibles a los diversos estímulos visuales que hoy en día circulan en las redes comunicacionales, así como a las emociones que puedan manifestar los adultos cercanos con los que vive». Es por ello, que, según la profesional, «resulta de vital importancia explicarles de la forma más adecuada en qué consiste este acontecimiento y brindarles así la mayor sensación de seguridad y protección posible».

Para lograrlo, Bonilla sugiere los siguientes puntos:

  • Evitar exponerlos a estímulos que puedan resultar impactantes o angustiosos; sean estos provenientes de las pantallas o de los adultos.
  • Por lo mismo, si se quiere abordar el tema en familia, explicar con palabras simples y amigables lo que sucede; considerando la edad de cada uno de integrantes. Así, los menores de 7 años, pueden entender la situación con cuentos y juegos,  concretos ya que aún no logran un aprendizaje abstracto; mientras que los niños y niñas de entre 7 y 12 años, logran llegar a una lógica pero tampoco llegan a un nivel abstracto, por lo que la mejor forma de explicarles es con ejemplos y juegos relacionados. Por su parte, se espera que los mayores de 12 años ya logren comprender razones y realidades; sin alarmarlos, claramente.

«Lo que  buscamos con esto, es que los niños y niñas logren comprender lo que ocurre, y sentirse seguros en su ambiente», sostiene Bonilla.

  • Visibilizar a los niños y sus necesidades. «Si bien pueden tener una corta edad, como ya se ha mencionado, se encuentran en una gran vulnerabilidad por no tener el raciocinio de un adulto para interpretar lo que ve, por lo que es importante incluir lo que sienten y piensan dentro de la familia», esgrime.
  • Invitar a los niños a pintar y dibujar de manera libre, así ellos podrán expresar lo que sienten aunque no sepan reconocer sus emociones.
  • Preguntarles cómo se sienten y si hay algo que les esté afectando o les dé miedo, a fin de reducir su angustia con explicaciones claras y amigables que los tranquilicen.
  • Resulta de gran importancia que el niño mantenga sus rutinas no sólo de estudio, sino también de juegos, sueños y alimentación. Esto, «dado que las rutinas brindan la sensación de estabilidad y seguridad, justamente lo que buscamos dentro de un clima de incertidumbre», asegura la psicóloga.
  •  Dado que la vida social se ve alterada, procure facilitar espacios de comunicación familiar en la que todos puedan exponer sus preocupaciones, ideas, sueños, entre otras.