¿Cómo hacer una huerta en casa? Académica detalla los principales tips para los cultivos hogareños

¿Cómo hacer una huerta en casa? Académica detalla los principales tips para los cultivos hogareños

La pandemia nos enseñó que era indispensable tener un huerto en casa, entregándole –incluso- más atención de lo que habríamos pensado previo a la emergencia sanitaria y siendo parte de nuestra vida, es importante recordar algunos tips que son importantes a la hora de rearmar o –si se es primerizo- crear nuestro propio huerto en casa.

¿Dónde y cómo?

La Investigadora postdoctoral y experta en agroclimatología de la Universidad de O’Higgins, Viviana Tudela, explica que la primera tarea es busca el lugar preciso en nuestro hogar para establecer la huerta. «El lugar debe contar con buena iluminación, porque la idea es que reciba luz directa», explica la experta, y agrega que en el caso de los departamentos se deben privilegiar los sectores cercanos a ventanas o –derechamente- en el balcón, pero con una exposición hacia el oeste, este o el norte.

Posteriormente, debemos analizar qué tipo de superficie nos conviene trabajar: horizontal o vertical. «Para las casas –especialmente si el espacio sobra- lo horizontal está bien, pero en los departamentos debemos optar por un huerto vertical», explica Viviana Tudela. A esto se suma el decidir si se hará la plantación directamente al suelo o en receptáculos especiales. «Las alternativas son múltiples: jardineras, maceteros o cajones de madera horizontales o verticales. En el caso de estos últimos deben estar impermeabilizados al interior», puntualiza la experta. No se debe olvidar que todos los recipientes deben permitir el drenaje de excesos de agua por lo que deben contar con orificios en su base. Para ser más eficientes en el uso del agua, en huertos verticales se puede permitir que el agua en exceso de los maceteros de los niveles más altos caiga a aquellos que están más abajo. En recipientes dispuestos horizontalmente es importante contar con platos que reciban el agua drenada de manera de reutilizarla. Si se siembra o planta en suelo directo hay que generar tasas o surcos de riego, según el caso, para que el agua infiltre alrededor de las plantas.

¿Y qué plantamos?

«Para saber qué plantar es necesario tener presente en qué época nos encontramos», aclara Viviana Tudela. Por eso y pensando en el inicio de la primavera sería época de tomates, lechugas, acelgas, albahaca, morrones o cebollines, por ejemplo.

Ya definidas las especies que nos interesan para nuestro huerto, «debemos tener presente las dimensiones de cada planta, porque así se puede definir qué distancia habrá entre ellas», explica a agroclimatóloga. Aclara que también existen algunas especies hortícolas que tienen semillas demasiado pequeñas y es necesario un paso previo: sembrarlas en almacigueras o recipientes pequeños y luego hacer el traspaso a su receptáculo final.

Teniendo clara la especie y cómo se plantará, y sabiendo si lo hará directamente en el suelo, «debemos preocuparnos que la zona de plantación esté limpia, sin piedras ni malezas. En el caso de los contenedores se recomienda usar compost para mejorar el resultado», señala Tudela.

«Yo siempre aconsejo realizar las siembras de manera escalonada, con intervalos de una semana, lo que permite disponer de plantas de la misma especie durante mucho más tiempo y no concentrar su cosecha en un momento único», indica la investigadora de la Universidad de O’Higgins.

Destaca también que las semillas deben ser enterradas con una profundidad que sea equivalente a tres veces su tamaño y en el caso de trasplantar, desde almácigos, debemos tener la precaución de no romper las raíces.

Al momento de la siembra o en el trasplante se debe tener presente la fertilización. «Los fertilizantes tienen nitrógeno, fósforo y potasio. En el caso de hortalizas, plantas medicinales y aromáticas, los fertilizantes deben tener mayor proporción de potasio y fósforo», señala la investigadora.

Dentro de las recomendaciones está un riego inmediato luego de la siembra y posteriormente se deben privilegiar riegos no tan abundantes, pero mucho más frecuentes. «Aun así hay que revisar cada caso, pues las plantas tienen requerimientos hídricos distintos y –muchas veces- las condiciones de temperatura determinan diferencias en la cantidad de agua», explica la agroclimatóloga.

Respecto al control de plagas, «se recomienda no usar plaguicidas. Estos pueden ser sustituidos por soluciones jabonosas a base de detergente, por ejemplo, lo que no pone en riesgo nuestra salud al ingerir estos alimentos que plantamos y además evitamos que los polinizadores se vean afectados», finaliza la experta.