La sostenibilidad del riego es clave para la producción de fruta

La sostenibilidad del riego es clave para la producción de fruta

¿Cómo optimizar los recursos hídricos durante el riego? Es una pregunta que muchos agricultores de la zona central deben hacerse, a fin de evitar pérdidas y producir frutas de altos estándares para la exportación.

El cambio climático y la sequía son factores que ponen en riesgo la producción agrícola, por ello, contar con herramientas tecnológicas para monitorear los campos es cada vez más común y necesario.

Según explicó el académico de la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica del Maule, Dr. Marcos Carrasco-Benavides, hay árboles sensibles a la falta de agua, tal es el caso de los cerezos, que aun cuando producen alrededor de 300 mil toneladas de envíos al exterior, cuentan con un proceso de crecimiento que requiere ser constantemente monitoreado, ya que la falta de agua puede limitar el crecimiento de los frutos.

“El cerezo es una planta susceptible a la falta de agua en el suelo, hay frutales que resisten más la falta de agua en el suelo, otros que la resisten menos, en el caso particular del cerezo son súper delicados, entonces cualquier caída en la cantidad de agua, significa que la fruta bajará el rendimiento y afectará su calidad y posibilidades de exportación”, mencionó Marcos Carrasco, docente UCM.

“Toda esa toma de decisiones se hace con datos meteorológicos y sensores de humedad de suelo, pero cuando se tiene una superficie grande se hace complejo. Y muchos agricultores riegan intuitivamente o en base a las recomendaciones que entregan las empresas exportadoras, que les indican cada cuánto tiempo regar. Hasta que no cosechan la fruta, riegan bastante. El costo de equivocarse significa perder fruta”, continuó explicando.

Después que se cosecha la fruta, en el caso del cerezo, la raíz sigue creciendo y la planta induce las flores de la próxima temporada. “Hay agricultores que cosechan y no riegan más, pero qué sucede en este caso, se somete a la planta a un estrés, que podría inducir flores anómalas, afectando la fructificación de la temporada siguiente”, acotó.

Cuantificar la cantidad de agua

Una de las soluciones que entrega el académico UCM es cuantificar el agua de toda la temporada y planificar el riego de manera de dosificar el agua en ciertas etapas de crecimiento que no sean críticas para la producción de fruta. “Después de la cosecha se puede bajar el riego a los cerezos, dándole lo suficiente para que crezca sin problemas para la producción de la fruta de la próxima temporada”, puntualizó.

Pero, ¿de qué manera sabremos si una planta está sufriendo o no un estrés severo a causa de la falta de agua? A juicio del docente UCM, el árbol acusa cuando se siente mal, a través de indicadores fisiológicos, que son mediciones que se pueden realizar regularmente, pero requieren gente especializada e instrumentos específicos. “Por ejemplo, una cámara de presión es un instrumento que permite medir un indicador fisiológico conocido como potencial xilemático, a nivel de ciencia se puede hacer, pero a nivel de campo es más engorroso. Otros instrumentos como las cámaras térmicas en este caso pueden ser usadas como alternativa para identificar cuando a los árboles les falta agua a través del cálculo de otro indicador fisiológico de estrés hídrico. Estos datos entregan a los productores indicadores estimados de cuando se deberían regar los árboles, evitando que se sometan a estrés innecesarios”, detalló.

En el 2018, el Dr. Marcos Carrasco-Benavides lideró un estudio financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT), con el que buscó una mejora tecnológica frente al problema de sequía y el cultivo de cerezos.

“Nuestro objetivo fue obtener mediciones fisiológicas con cámaras termográficas y compararlas con otros instrumentos tradiciones como la cámara de presión para saber si el árbol estaba siendo bien regado o estresado”, agregó.

“La tecnología ofrece muchas alternativas para mejorar el manejo de riego en el campo, pero es necesario ajustarlas y desarrollar nuevas aplicaciones en base a un sólido conocimiento de la fisiología de los árboles, el suelo, el clima y el manejo de datos”, puntualizó.