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¿Cómo fomentar el bienestar del adulto mayor en tiempos de pandemia?

El 1 de octubre se celebró en Chile el Día Nacional del Adulto Mayor, fecha que este año se conmemora de una manera distinta debido a la emergencia por Coronavirus que ha cobrado la vida de miles de personas de edad avanzada.

Producto de la pandemia y las medidas de resguardo implementadas en el país los mayores han tenido que quedarse en el hogar, lo que ha repercutido en la pérdida de actividades diarias que fomentaban el movimiento, como por ejemplo dar un paseo o salir de compras.

adulto mayorSi bien la posibilidad de enfermar de COVID-19 ha significado para ellos recluirse como medida principal de protección, existen pequeñas acciones que pueden contribuir a su bienestar dependiendo de la etapa en la que se encuentren.

 «El tipo de actividades que pueden realizar nuestros adultos mayores, va a depender de una serie de factores como el estado de salud global, si posee o no una discapacidad, así como sus intereses. Sin embargo, es importante mantener las actividades de la vida diaria, potenciar la autonomía en relación con la higiene, vestuario y alimentación, así como la preparación de los alimentos, el mantenimiento del hogar o cuidado de niños y/o mascotas y cobra especial relevancia el uso de las tecnologías para mantenerse conectados con familiares y amistades», comentó Daniela Avello, directora de la Escuela de Terapia Ocupacional de Universidad de Talca.

Estas pequeñas funciones pueden proporcionar bastante significado a la vida de las personas mayores, más si es parte de un núcleo familiar, donde también es fundamental su apoyo.

«La familia cobra especial relevancia. Si tenemos la oportunidad de vivir con ellos, se sugiere involucrarlo en la mayor cantidad de actividades, así como entregarle responsabilidades dentro del cuidado del hogar. Ejemplo, encargado de realizar las ensaladas de manera diaria, los postres, etcétera. De igual forma, son muy significativas las actividades intergeneracionales donde puedan participar nietos, padres y abuelos, a través de actividades lúdicas como juegos de mesa, naipes, dominó, monopolio, entre otros, e incluso actividades sencillas como escuchar música en conjunto a la familia», agregó la especialista.

Envejecimiento saludable

En tanto, Viviana Estrada Castro, académica de Escuela de Kinesiología de la casa de estudios maulina, planteó que más allá de la emergencia sanitaria el envejecimiento saludable es un tema a abordar y explicó que esta condición va más allá de la ausencia de enfermedades en las personas, «lo más importante es mantener las capacidades funcionales de ahí la importancia de promover en salud los cuidados integrales centrados en las necesidades individuales», afirmó.

La posibilidad de que una persona vaya envejeciendo de manera saludable y el nivel de funcionalidad que pueda tener se determina no solo por las capacidades físicas y mentales sino que por su interacción con el entorno que se habita a lo largo de la vida: «Actitud de la comunidad hacia las personas mayores, situación económica, las características físicas del lugar donde vive, las redes sociales donde la persona pueda recurrir, hoy por ejemplo es fundamental para una vejez saludable el acceso a dispositivos tecnológicos para comunicarse con la familia, el consultorio, los vecinos, otros», explicó la kinesióloga.

Recomendaciones en pandemia

En el caso de las personas de tercera y cuarta edad que viven solas, se sugiere que puedan tener interacción diaria con sus seres queridos, además de las funciones cotidianas dentro del hogar para mantener la máxima autonomía e independencia, como una forma de estimularlos y vincularlos con sus redes comunitarias.

«También es importante reforzar aspectos cognitivos y orientación temporo-espacial, como preguntar ¿En qué fecha estamos hoy? O ¿qué comió ayer? ¿Tiene algún plan para mañana? Y fomentar la movilidad dentro del hogar, caminar en el patio o dentro de la casa», indicó Avello.

Las actividades de esparcimiento también son fundamentales. Tejer, leer, jardinear, cultivar una pequeña huerta, así como la realización de ejercicios sencillos que permitan la actividad física o actividades cognitivas como completar sopas de letras o incluso descubrir nuevos intereses.