El invaluable aporte de las costureras en la confección de mascarillas

El invaluable aporte de las costureras en la confección de mascarillas

Cuando ya se han superado los cuatro meses de emergencia sanitaria y las energías parecen decaer, es la solidaridad más pura y profunda la que se asoma como un aliciente para que los equipos de salud y toda una sociedad continúe en pie haciendo frente a la más grave crisis de la cual esta generación tenga recuerdos. Entre el cansancio y la incertidumbre, aparecen decenas de mujeres que con máquina de coser en mano se dispusieron desde un principio a la confección de mascarillas cuyo valor protegiendo la salud y salvando vidas es incuantificable.

Una de estas valiosas mujeres es la señora Silvia Gutiérrez, quien hasta antes del confinamiento participaba del Programa Más Adulto Mayor Autovalente del CESFAM N° 5 de Rancagua. Silvia cuenta que «las kinesiólogas del programa nos preguntaron si contábamos con máquina de coser y nos ofrecen la oportunidad de cooperar en la confección de mascarillas. Ha sido una experiencia enriquecedora porque jamás pensé que podía llegar a hacer mascarillas». 

Añade que «el Servicio de Salud ha sido muy importante pues nos ha facilitado los elementos y nos da las instrucciones para llevar adelante este proceso. Ellos han estado siempre pendientes de cómo estamos en primer lugar, y de cómo va el trabajo». 

Sin duda que tanto para Silvia, como para cada una de las personas que ha servido como eslabón para esta gran cadena de amor y solidaridad, esta experiencia límite dejará grandes enseñanzas en cuanto a valorar a las personas y a las instituciones. Como lo deja ver Silvia al expresar que «me gustaría seguir aportando en lo que pueda con el Servicio de Salud y su personal».