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El vital trabajo de Planificación y Recursos Físicos para enfrentar la emergencia sanitaria

Entregar un respiro al estrés que ha debido enfrentar la red asistencial en el combate a la pandemia es un esfuerzo de todos los equipos que la componen en el Servicio de Salud O’Higgins (SSO) y su amplia red de hospitales, en especial desde quienes están al frente recibiendo pacientes, pero también a otros que desde posiciones más anónimas, pero de vital importancia, visualizan y gestionan las necesidades de equipamiento e infraestructura para dotar de herramientas a la ‘primera línea’.

Cuando hablamos de red asistencial, lo hacemos desde el más amplio sentido de la palabra red, definiéndose desde lo más básico como un conjunto de estamentos y personas que trabajan con un objetivo común, y es justamente el sentido de comunidad lo que mueve a nuestro Servicio de Salud y que va más allá del reconocido trabajo que los equipos realizan en cada uno de los establecimientos apostados a lo largo y ancho de la Región de O’Higgins, toda vez que este trabajo está precedido por el compromiso de los equipos detrás de los Departamentos de Recursos Físicos y de Planificación de Inversiones del SSO.

Su trabajo pasa muchas veces desapercibido, pero es a través de estas áreas de la organización donde se va concretando toda aquella necesidad de equipamiento e infraestructura que la red asistencial requiere para su mejor funcionamiento, situación que no fue distinta al momento de hacer frente a la pandemia.

Nuestra región inicia la pandemia con 29 camas ventiladas, y por ello que se dio un fuerte impulso al reforzamiento de las unidades de pacientes críticos, con una importante solicitud de equipos relacionados con la ventilación invasiva de pacientes. Hoy la red pública cuenta con 143 camas críticas, que implicó un crecimiento de un 493%. A ello se suman el crecimiento de 18 a 41 camas críticas en el sector privado.

Inicialmente se proyectó la adquisición de 100 ventiladores, entre invasivos y no invasivos, para lo cual se presupuestó una inversión que superaba los $1.800 millones provenientes del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), sin embargo y a medida que la pandemia se agudizaba, desde el Ministerio de Salud se distribuyeron ventiladores a toda la red, permitiendo el crecimiento de las Unidades de Paciente Crítico (UPC). Esta situación impuso la necesidad de adecuar el contrato de compra de ventiladores de un total de 100 a sólo 37 unidades invasivas, gastando menos de la mitad de lo presupuestado.

Para el equipo humano que compone los departamentos de Recursos Físicos y Planificación de la Inversión, se hace necesario y fundamental generar lógicas de eficiencia en el gasto y en virtud de esta máxima es que se definió redistribuir el presupuesto restante a fin de atender otras necesidades que de igual forma tenían el carácter de urgentes. Fue así como se adquieren para su distribución en la red asistencial, los siguientes equipos:

  • 3 Agitadores de bolsas hemocomponentes
  • 1 Arco C
  • 1 bomba irrigadora de agua
  • 55 bombas de infusión continua
  • 8 desfibriladores automáticos externos
  • 2 ecógrafo cirugía
  • 1 ecógrafo ginecológico
  • 1 ecógrafo ginecológico convexo lineal y endocavitario
  • 1 ecógrafo ginecológico full
  • 3 electrocardiógrafo
  • 1 equipo de electrocirugía
  • 4 espirómetros
  • 1 esterilizador de gas de oxidoetileno 136 litros
  • 1 extractor de ADN
  • 1 frezzer -20°
  • 1 frontoluz
  • 1 insuflador CO2
  • 63 kit dental
  • 6 monitores cardiofetales
  • 8 monitores desfibriladores
  • 2 monitores multiparametros de transporte
  • 2 refrigeradores clínicos 390 litros
  • 2 refrigeradores UMT
  • 2 selladoras portátil
  • 4 sillones donante
  • 1 termobloque
  • 1 ultrafrezzer -80
  • 11 unidades dentales
  • 1 videoduodenoscopio
  • 12 videolaringoscopio
  • 1 videopanendoscopio