salud cardiovascular

Una alimentación balanceada contribuye a nuestra salud cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Chile y en países desarrollados, como la hipertensión arterial, el infarto agudo al miocardio, accidente cerebrovascular, entre otros.

Para tener una buena salud cardiovascular no solamente debemos pensar en qué debemos hacer, sino que también cambiar nuestros hábitos alimenticios, potenciando el consumo de aquellos alimentos beneficiosos para la salud del corazón, como aceite de oliva, frutos secos y verduras.

Al respecto, la nutricionista del Hospital de Litueche, Carolina Calderón explica que «la evidencia nos ha demostrado que la dieta mediterránea contribuye de manera positiva a la salud cardiovascular, reduciendo los niveles de colesterol sanguíneo y disminuyendo la tasa de eventos cardiovasculares, ya que es baja en grasas saturadas, alta en grasas monoisaturadas y rica en antioxidantes. Prioriza el consumo de pescados, aceite de oliva, frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos e incluso ingesta moderada de vino. Siempre es importante considerar preparaciones frescas y caseras, lo menos procesado posible».

La profesional hace un llamado a la población a cuidarse en la alimentación. «Invitamos a todos nuestros pacientes a seguir estas recomendaciones, que reducen el riesgo de mortalidad, promoviendo una mayor longevidad y mejorando la calidad de vida», sostiene la funcionaria.

Consejos de una dieta mediterránea que podemos incluir en nuestra alimentación diaria:

  • Priorizar el consumo de frutas y verduras de todos los colores, alimentos que aporten vitaminas y minerales.
  • Preferir los cereales integrales. Tienen un mayor contenido de fibra, que te ayuda a la digestión.
  • Los aceites vegetales tienen mayor contenido de grasas saludables para el corazón.
  • Comer pescado al menos dos veces por semana, prefiriendo que su preparación sea asada o al vapor, evitando los pescados fritos.
  • Los lácteos son adecuados incorporándolos en nuestra dieta como yogurt natural bajo en grasas y sin azúcares, así como quesos frescos cuyo contenido en grasa es menor.
  • Preferir carnes magras es decir, sin grasa.
  • Disminuir considerablemente el consumo de sal en las preparaciones, prefiriendo el uso de hierbas y especias.